jueves, 19 de julio de 2018

Entuertos - El ático

—Sí, así es —dijo el inspector mientras apretaba el gatillo, llenando la pared llena de motivos florales con la materia gris del muchacho—; me temo que no nos queda mucho tiempo.
—No obstante, creo que sería más sencillo si rastreamos su pista, ¿no? Es decir, ha utilizado algún sistema abierto para comunicarse, debería ser posible rastrearlo.
—Te voy a decir qué sistema abierto ha utilizado para comunicarse: el habla. Sí, la vieja confiable, el cara a cara. Te aseguras que la habitación en la que estáis no tiene micrófonos ni cámaras y ¡"voilá"!, ya lo tienes.
—Bueno, yo era por proponer ideas... —El ayudante parecía algo dubitativo, y poco a poco iba bajando el brazo que sostenía su arma— De todas maneras, debe haber alguien en la red que haya utilizado algún aparato para comunicarse, ¿no? Se supone que hay involucradas decenas de personas en esta cadena de mando.
—Sí, sí, yo también creo lo mismo. Pero si tenemos que esperar el descuido de alguien en sus comunicaciones, estaríamos hablando de un nivel demasiado bajo como para poder obtener información veraz y útil.
—¿Y si escalamos? —El semblante del muchacho pareció iluminarse con su repentina idea, girando su cuerpo para hablar cara a cara con su superior— Por la organización, digo. Encontrando un buen punto de partida y yendo paso a paso deberíamos...
—¡Ojo con el arma! No dejes de apuntarle —exclamó el inspector al tiempo que señalaba al rehén—. Y bueno, no tenemos todo el tiempo del mundo; ir deshaciendo la red entera desde abajo nos llevaría meses, sino años, suponiendo que lo hiciésmos a la perfección y nadie levantara la liebre en ningún momento.
—Ya, claro... —La luminosidad se desdibujó del semblante del joven— Pues en ese caso no se me ocurre nada.
—No te preocupes por eso, que yo tengo un par de ideas aún en la cabeza. Y la primera pasa por este hijo de puta.
Se giró para encararse con su retenido, aún con la mordaza bien apretada y esa mirada cansada y con un reguero de sangre por el entrecejo.

domingo, 8 de abril de 2018

Promesas del mañana, recuerdos del ayer

Me di la vuelta en la cama y abrí un ojo; allí estaba ella. Completamente desnuda, veía su suave y perfecta espalda, con ese culo que tanto me gustaba acariciar y esa cabellera rubia que olía tan bien. Estaba preparando el desayuno, cocinando esas tortitas que tan bien le salían. Tarareaba suavemente, para sus adentros. Ni siquiera la escuchaba, pero estaba ladeando la cabeza al ritmo de su canción favorita; siempre que hace eso es porque está en su mundo, evadiendo la realidad y disfrutando del momento. Igual que hacía yo.

La luz se colaba en el apartamento de una forma casi mágica, aportando un aura dorada a todo aquello que se viese impregnado de los resplandores matutinos. Las penumbras iban desapareciendo y el juego de sombras iba venciendo a la oscuridad. El día se abría paso en nuestras vidas, dándonos la bienvenida y tendiéndonos la mano. Ella giró la cabeza y me vio, aún en la cama, cubriéndome de cintura para abajo con las sábanas. En sus ojos se veía que no necesitaba destaparme para saber qué había entre las telas de la cama, y una sonrisa llena de vitalidad se le escapó entre sus comisuras. Vino con paso sugerente, dejando el fuego al mínimo, y se metió en la cama conmigo. Sus pechos se rozaban contra mis pectorales, el vello de nuestras pelvis se encontraba y mis labios se posaron sobre su nariz, blanca y llena de pecas. Era delicioso.

La rodeé con mis brazos, aprisionándola contra mi torso, mientras seguíamos besándonos; a veces por las mejillas, otras por el cuello. Su respiración tranquila iba ganando intensidad, mientras mi sangre aceleraba su paso por mis venas. Cerré los ojos y dimos rienda suelta a nuestros deseos. Su olor me reconfortaba y sus caricias me excitaban. Todo marchaba bien. Todo iba sobre ruedas. La tenía a ella. Ella me tenía a mí. Resultaba imposible ser infeliz.

Me di la vuelta en la cama y abrí un ojo. Estaba todo oscuro. Entre mis brazos sólo había vacío. En mis fosas nasales sólo había mi olor. Y en el apartamento, sólo estaba yo. Ya habían pasado dos años desde que se fue, pero aquí sigue. Siempre igual. Cada mañana. Su recuerdo es lo único que puedo abrazar ahora.

Así pues, cerré los ojos y me di la vuelta en la cama.

martes, 3 de abril de 2018

El mosquito

Aquí estoy, frente al monitor. Solo.

Intentando conectar con todo el mundo acabé desconectándome de mí mismo. Y reencontrarme... es duro. Recoger mis pedazos, protegerlos, es cada vez más difícil. Esta felicidad autoimpuesta que me permite llegar a todo el mundo... me ahoga. Porque si los ojos son el espejo del alma, la sonrisa es su fachada. Porque la gente busca felicidad a cualquier precio. Y mejor una falsa felicidad que nada.

Y mientras todo el mundo parece seguir hacia delante, yo me he parado. Y no hay nadie para tenderme una mano. No hay nadie capaz de mirarme a los ojos y pedir que vuelva a sonreír.

Mi trabajo consiste en ser un mosquito molesto, pasando por delante de cualquiera esperando que, con suerte, alguien decida dejarme vivir un poco más.

Pero, al final, ¿qué queda? Al final, quedo yo.

jueves, 29 de marzo de 2018

Buenos días

Vale, no te preocupes, respira; todo saldrá bien. Sólo tienes que entrar, saludar y sentarte. No es tan difícil. Lo haces cada día. Cada día.

¡Mierda! Alguien más quiere pasar por la misma puerta que yo. Decelera, ve más despacio, que pase él primero. Él abrirá la puerta y pasará, y detrás estaré yo, siguiéndole antes de que se cierre la puerta. No, no saques la llave, él la abrirá, la tiene que abrir él, tiene que pasar primero. Sí. Abrir, pasar. No es tan difícil, se puede lograr. No es tan difícil. ME-ME-ME HA DADO LOS BUENOS DÍAS. Vale, vale, vale. Vale. Buenosdíastambién. ¿Me habrá oído? No lo sé. Bueno, no pasa nada, la puerta se cierra, empújala suavemente y pasa adentro. No, no tan rápido, que aún está delante tuyo. Eso es, sigue detrás. Mirada al suelo. Mirada al... ¡No! No le mires el culo. Al suelo. Suelo. Mira tus zapatos; un cordón está a punto de soltarse. En cuanto puedas átatelo. Está cogiendo el ascensor. De acuerdo, tocará subir por las escaleras. Sigue subiendo. Sube. Rápido, antes que llegue el ascensor, son sólo dos pisos. Vale, bien, bien, respira, has llegado antes, puedes pasar. Respira más flojo. Más flojo, aguanta la respiración. ¿Me están mirando? ¿Me están viendo? No, creo que no. Pasa. Carmen te ha dado los buenos días. Buenosdíasquétal. No, a los ojos no. Al suelo, mirada al suelo. No mires nada, sólo el suelo. Baja la cabeza, eres demasiado alto. Te están viendo. Te están mirando. Puedo oírles. Te están mirando. Joderjoderjoderjoder, ¡tu sitio! De acuerdo, el abrigo. Quítatelo. Rápido y sin ruido. No, más rápido. ¡No, menos ruido! Déjalo. Suavemente. Suavemente. Nada de movimientos bruscos, con suavidad. Siéntate despacio. Vale, vale, parece que nadie se ha dado cuenta. ¿Me está miran...? No, vale, no está mirando. Está hablando con otro. Vale, vale, vale.

Ya sabes lo que queda. Mira a tus documentos y a trabajar. Y en 8 horas estarás solo de nuevo.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Rocas nubosas

Como ver un océano. Un océano muerto, vacío, turbio, corrupto, negro, apagado. Pero un océano, al fin y al cabo. Una basta extensión de bruma sirve las veces de alfombra, bajo la que esa podredumbre se esconde del oteo y el sondeo. Un horizonte, más allá del cual se esconde aquello que jamás será descubierto. Denso y etéreo al mismo tiempo, una seda de acero peinando un relieve invisible. Y ríos como tentáculos de niebla, desplazando esa masa húmeda de una forma coreografiada, como si fuera un espectáculo ensayado tiempo atrás. Fuerza y debilidad en el movimiento, una mecánica orgánica y rocosa. Contemplar ese fenómeno es como mirar directamente al abismo.

Y esos colmillos afilados que escarpan de la putrefacción y se alzan, rebeldes, ante las caricias del humo blanco, connotando unas atalayas ciegas que sirven poco más que meros abalorios ante tal terrible visión. Un capricho de la naturaleza que contrasta con todo lo demás, con esa planície infinita la rebeldía del fondo abisal se palpa como la realidad, aquello bajo lo único que podemos hacer es admirar.

La bóveda que arropa esa irregular visión, azabache y profunda, mantiene fijados todos los elementos al lienzo multidimensional que forman un garbo tal como infinito es el espacio. Un recordatorio constante de la pequeñez, de la insignificancia que supone toda la obra. El mar infinito, los brotes naturales de la roca... y nosotros. Es complejidad aquello que nos llega, mas simpleza es aquello que vemos. Una uniformidad injusta que se atribuye a un escenario para nada uniforme. Una danza constante y arbitraria, que pone en movimiento la calma absoluta. Es... como ver un océano. Un océano muerto, vacío, turbio, corrupto, negro, apagado. Pero un océano, al fin y al cabo. Un océano pleno.



viernes, 29 de septiembre de 2017

Soledad multitudinaria

Sí, si yo lo entiendo. Es complicado darse cuenta, pero ahora no hay marcha atrás. Estoy lejos, muy lejos de mi casa, y no existe un lugar. Ese lugar. Mi lugar. No levanto la mirada esperando buscar caras conocidas, la levanto esperando no encontrar caras. Aunque, bueno... no, en realidad no la levanto. De mis labios sale poco más que un eco reverberante, una lacia sonrisa y ni una brizna de brisa. Un muerto en vida.

Y esos sentimientos. Esos sentimientos. Camina, no mires, pasa, sigue, acelera, vista al frente, ya no te ven... respira. Respira. Respira. "Hoy será el día". No. No lo será. Cien caras. Doscientos ojos. Todos juntos, es... imposible. Como tratar de escalar una montaña con las manos desnudas. Imposible.

Hablan. Dicen algo. Una fugaz mirada, una risotada y una complicidad ajena. Sabes que es por ti. Pero no lo sabes. Ni lo sabrás. Crees en ello porque no hay alternativa. Mírame, soy pusilánime, frágil, una mierda. Y aún así, con demasiado ego para no ser yo. Sí, soy yo. Hablan de mí. Todos. Me juzgan. Me miran. Me critican. Soy peor que cada uno de ellos, y lo saben. Soy una farsa. Soy horrible. No puedo. No puedo, no puedo, no puedo.

Y allí está. Una mano tendida, una sonrisa amable, una mirada cándida. Uno a uno. Esa es la estrategia. Uno a uno. El tiempo será eterno, pero más profundo llega mi mente. ¿Por qué? ¿Por qué yo?

Solo. Quiero estar solo. No quiero estar solo. Estoy solo. Otra vez. Solo.

miércoles, 23 de agosto de 2017

Reflexiones de una vida vacía

Mira cómo caen las hojas de los árboles. Esas hojas rojas, marrones, amarillas. Despojos marchitos de lo que tiempo atrás fueron, de lo que pudieron haber sido. La naturaleza es así: macabra, ruin, tirana. Uno no puede evitar sentir pena de lo que sucede. Y aunque sea algo inevitable, los sentimientos siguen ahí, recordándole a uno el final que le aguarda a todos por igual, ya sea un hombre, una mujer o, simplemente, una triste e inofensiva hoja colgando de la rama de un cedro. Todo ello muy descorazonador... pero llego tarde.

Aparto la vista de la ventana y me pongo a recoger los apuntes esparcidos por el escritorio. El examen es en menos de media hora; no sé si podré llegar a tiempo. Desayuno lo primero que encuentro, lo que acostumbro a desayunar cada mañana: un vaso de leche y un par de galletas mal masticadas. Con el estómago aún protestando, voy directo al baño, a lavarme la cara, a cepillarme los dientes, a peinarme... Levanto la vista y lo veo. Unos ojos color café, enrojecidos y adormilados. Y más allá, una profunda mirada de cansancio, traída desde lo más recóndito del alma de un pobre pusilánime que no aspira más allá de lo que cree poder conseguir. Una mirada que invade tu ser, que te intenta decir algo. Esa mirada, tan típica de mi otro yo del espejo, siempre me atrapa, siempre consigue absorberme. Asquerosa mirada. Cómo te odio. ¡Llego tarde!

Corro por entre los viandantes, esquivando mochilas, carteras y bolsos, aquí y allá, personas sin rostro, libros cerrados que nunca leeré. Maldita sea, debería estar repasando para el examen, no reflexionando sobre la vida de otros. ¿Qué me pasa? Cruzo en rojo, esquivo una moto de milagro, me recoloco las asideras de mi mochila sobre mis hombros, sigo la estela de otros estudiantes. Allí está Jorge, allí Damián, allí Lucía, allí... bueno, mucha más gente. ¿Qué más da? Saludo rápido al conserje, los escalones de dos en dos, demasiada gente en el pasillo. La puerta, allí está, por fin, ya llego, el examen, deprisa, me quedo sin aire.

Fuera se está levantando un gran vendaval. No tiene pinta de que vaya a llover, pero el cielo está nublado a más no poder. Pobres ilusos, allí abajo, ataviados con sus gabardinas y sus fulares, intentando en vano combatir el viento mientras van de bocanada en bocanada de aire, implorando un par de minutos más de su insulsa vida. Y mientras tanto, yo estoy aquí, sentado, calentito, paladeando todo el tiempo del que dispongo para terminar el examen, disfrutando de la relajación que supone el poder malgastar algo de tiempo. Horas y horas estudiando día y noche, desde hace semanas, ¿para qué? Un examen en el que sacaré la mejor nota. Otra vez. Como siempre. ¿Para qué? La mejor nota, de nuevo. Ha perdido todo su significado. ¿Para qué? Maldito yo, deja de pensar en esas cosas, me voy a acabar poniendo malo. Piensa en otras cosas. Otras cosas, otras cosas... Ahí está... ¿cómo se llamaba? ¿Laura? Bueno, la que siempre saca malas notas; las peores, a decir verdad. Siempre anda con ojos enrojecidos y adormilados, acompañados de una profunda mirada de cansancio. Si no ha sido una fiesta en alguna discoteca, ha sido un polvo con su noviete, y si no, alguna borrachera con sus amigas. Siempre de aquí a allá, eludiendo responsabilidades. Qué vergüenza. Espero que lo haya disfrutado, pues lo que es el examen, una vez más, pasará sin pena ni gloria a engrosar la lista de cosas que está tirando a la basura. La verdad, me siento orgulloso de mí mismo. Mi lista de cosas que estoy tirando a la basura está vacía, y así seguirá mucho tiempo. Tengo muchos años por delante, puedo esperar para salir con amigos, para tener novia, para perder el tiempo en chorradas.

Otra hoja ha caído. El examen ha ido bien, y ya me puedo olvidar de él. Ahora mi cabeza está habitada por absurdas ideas que me embargan desde esta mañana. Qué rabia. Mi cerebro parece dispuesto a mantenerse pensando esas tonterías todo el día. Tengo cosas que hacer, ¿sabes?

Otra hoja más. Cómo pasa el tiempo.

¿Qué más me da a mí? Tengo tiempo de sobra. Toda la tarde para comenzar a preparar el próximo examen, dos semanas por delante para estudiármelo a fondo y un par de horas más para hacerlo. Y luego otra vez. Y otra. Y otra.

Mira cómo caen las hojas. El aire las mece en su caída, acompañándolas mientras danzan, alegres por desprenderse de las ataduras que las han mantenido cautivas todo el verano. En el suelo se arremolinan, van de aquí a allá, juegan entre ellas. Es un espectáculo digno de admirar, hecho para ser visto. El otoño es una metáfora. Una metáfora de que todo acaba y vuelve a empezar. Se va una época, entra otra. Igual que las hojas que caen. Una vez. Una tras otra. Y de nuevo. Y otra. Y otra. Y otra. Todas igual que la anterior.

¿Por qué no cambiar?

sábado, 6 de mayo de 2017

Calla y aprende, gilipollas

Te perdono. Has sido un imbécil, egoísta e infantil. Creeías que toda la culpa era de los demás, que tú estabas libre de culpa. Pero nada más lejos de la realidad.

Siempre he pensado que eras un causante de problemas, pero no era realmente así. Sí, eres el origen de la mayoría de los problemas que te rodean, pero paradójcamente, tampoco tienes la culpa. Todos nos rodeamos de unas u otras situaciones, y lo importante es que tú ya no tienes miedo de ninguna de ellas. Has superado situaciones tan complejas, que no puedo más que mostrar admiración.

Pero tampoco perdamos el foco.

Sigo pensando que eres gilipollas, que la cagas a cada buena acción que intentas realizar, que te crees el más inteligente y el más experimentado de todos cuanto te rodean. Y te voy a dar una pista; no es así. No eres más que una persona normal y corriente, rodeada de personas normales y corrientes, con el mismo potencial que podría tener tu vecino. La única diferencia notable es que te conozco bastante bien, y aunque a veces me sorprendas para mal, siempre consigo aprender de esos grasos errores que cometes.

Es hasta divertido pensar en la inmensa cantidad de errores que has cometido para llegar hasta donde has llegado. Tu vida no se basa más que en un reguero de malas decisiones, fallos, mentiras y mucha angustia. Pero es que eres gilipollas, y eso sólo el tiempo lo cura.

La verdad es que te quiero, me gusta el como eres y créeme cuando te digo que no te cambiaría por nada del mundo. Ojalá hubiese alguien más como tú, eso haría que no me sintiese tan solo. Pero bueno... sólo pido que reacciones, aprendas y recctifiques, pero no a cambio de sacrificar quién eres, si no simplemente haciéndote más grande y más sabio. Es lo que tiene crecer.

Con todo el respeto y cariño que siento hacia ti, te dedico un enorme abrazo, que sé que lo necesitas.

Sólo de mí para... mí.

viernes, 5 de mayo de 2017

Sólo si quieres

Si quieres vivir, vive. Si quieres morir, muere. Toma tu camino, constrúyelo. Delante tuyo está todo, detrás estás tú. Avanza, camina, atraviesa, lucha, consigue, sufre, empodera, siente. 

Si quieres empezar, empieza. Si quieres terminar, termina. Pero no ceses, persiste. Aguanta las mareas, soporta las tormentas. Todo aquello que eres, fuiste y serás no está escrito. Blande la cuchillas que rebana la realidad y moléala. No te postres. No te achantes. La jungla está fuera, y tú, en medio.

Si quieres avanzar, avanza. Si quieres retroceder, retrocede. Domina tu ser, dómalo. Siéntete afortunado, sonríete. Date las gracias, ahora, antes y siempre. Eres la última persona que va a quedar después de todo. Eres la primera persona que comenzó a caminar. Tiéndete un brazo. Y otro. Y otro. Pero no dejes que te caigas.

Si quieres luchar, lucha. Si quieres abandonar, abandona. Domínate, y no dejes dominarte. Cálmate, y no vayas calmado. Apresúrate, y no vayas deprisa. Toma aire y respira.

El camino bajo tus pies no existe. La ilusión de creer en tus muros impedirá que te construyas. Así pues, adelante.

Si quieres vivir, vive. Si quieres empezar, empieza. Si quieres avanzar, avanza. Si quieres luchar, lucha. Si quieres... puedes.


lunes, 1 de mayo de 2017

La gran aventura de Al - Capítulo 5

Bueno, bueno, bueno... Haremos ver que no se ha visto afectada para nada la continuidad de esta historia, ¿vale? Si me estás respondiendo en voz alta, gracias, pero recuerda que yo no soy las letras. Yo soy un tipo que escribe estas letras que tú estás leyendo. Y si no has respondido... pues eres un maleducado.

El caso es que Al y el cangrejo radioactivo estaban en serios problemas con los topos. Ya sabéis, pese a ser ciegos, por algún motivo los rodearon y ahora necesitan un plan para escapar. Pero no un plan magistral, ni siquiera un plan bueno. Sólo un plan normalucho. Como por ejemplo...

-Oye, cangrejo- comenzó a decir Al. -Dado que estamos en serios problemas con los topos, pese a ser ciegos, necesitamos un plan para escapar. No un plan magistral, ni siquiera...
-Ya, ya, ya- Interrumpió el cangrejo -, sé leer, gracias.
-Bueno, ¿y se te ocurre algo?
-Pues sí. Da la casualidad de que yo no salgo de casa por las mañanas sin mis barritas de cereales ni sin ojiva nuclear de alta potencia. Podríamos usar cualquiera de las dos para huir.
-Entiendo...

Y tal como Al terminó la última palabra, alargando innecesariamente la última vocal, el cangrejo dio un salto extremadamente alto (como de unos 146 metros, aproximadamente) y aterrizó sobre Al blandiendo la barrita de cereales por delante suyo. Al, ante la sorpresa de que un cangrejo tomase alimentos ricos en fibra para mejorar el tránsito intestinal, había abierto mucho la boca, tanto que el cangrejo pudo entrar sin más problemas en su interior.

¿Qué sucederá a continuación? Pues aquí un avance del próximo episodio: el cangrejo estará dentro de Al, perturbando así su metabolismo externo (el interno quedará intacto, por supuesto, si no el pobre Al moriría). Y sí, es posible que al final escapen de los topos. O no. Tampoco es que importe demasiado. Es decir, llevan como dos episodios quietos en el sitio mientras os cuento mis mierdas. SI hasta ahora no han hecho nada, dudo que lo hagan ya. Pero bueno, mantendremos el suspense durante un rato más. ¿Sobrevivirán Al y cangrejo? Ehm... bueno, es evidente que sí. ¿Qué imbécil podría pensar que no fuera a ser así? No me gusta matar a mis protagonistas en medio de la historia. Es decir, no me considero un gran escritor, pero es importante remarcar que tras mis incont

sábado, 29 de abril de 2017

Bloqueo

La cabeza llena, el alma vacía. Todo parece una buena idea, hasta que se cumple. Grandes torres que se derrumban, grandes castillos que se vienen abajo, todo pasa por ese maldito filtro. Hay quien lo llama trabajo, otros realidad. En realidad, yo no lo llamo, él me llama a mí. Es como una fuerza de atracción repulsiva, en ambos sentidos, que pervierte mi mente y prostituye mis ideas. ¿He encontrado quizás el techo de lo posible? ¿No son las palabras suficientes para expresar lo que llevo dentro?

Quizás un margen, eso es, un margen de tiempo. Demasiado tiempo es malo, demasiado poco aún más. Tanto por hacer, y tanta energía consumida ya. Mis demonios se apoderan de mí, me obligan a desvivir, a no hacer nada. Total, ¿quién dijo que los siete pecados capitales no existen?

Despojado de todo cuanto he querido, ya sólo me quedo yo. Pero ni yo me quiero. Es raro, es confuso y, sobretodo, es cargante. Todo un universo en mi interiror, bloqueado por una barrera inquebrantable. Sólo me queda hurgar por entre las comisuras del intelecto, conseguir unas migajas de lo que antaño conseguí hacer. Sacar lustre a mis ideas, perfeccionar la mente, y así, con el tiempo, todo volverá a su cacuce.

Total, ¿para qué?

domingo, 26 de febrero de 2017

Todo dentro de nada

Una cuerda dentro de un electrón. Un electrón dentro de un átomo de hidrógeno. Un átomo de hidrógeno dentro de una molécula de agua. Una molécula de agua dentro de una gota de agua. Una gota de agua dentro de un fitoplancton. Un fitoplancton dentro de un mero. Un mero dentro de una ballena. Una ballena dentro de un mar. Un mar dentro de un océano. Un océano dentro de un planeta. Un planeta dentro de un sistema planetario. Un sistema planetario dentro de una galaxia. Una galaxia dentro de un grupo. Un grupo dentro de un universo. Un universo dentro de una realidad. Una realidad dentro de un multiverso. Un multiverso dentro de un infinito. Un infinito dentro de la nada.

Desgarrado

Me asomo por la ventana y te veo. Mantienes esa sonrisa, ese brillo en los ojos, esa despreocupación irradiante.

Y cae sobre mí una puñalada en forma de latido.

Esa felicidad que te rodea, esa gente de la que te envuelves, divide mi alma en una feroz guerra civil. Deseo fervientemente que tengas gozo en tu vida, pero más deseo aún que ese gozo sea... a mi lado.

La melancolía se cierne sobre mí, como la noche sobre el día, y ensombrece mi persona. El galante caballero de brillante armadura se imbuye de oscura desazón.

No tomes a mal mis acciones, no tomes en verdad mis palabras, no dejes que el espejo decida. Quiero alargar la mano y tenerte, mas temo romper la frágil aura que te rodea.

Mucho esfuerzo para ambos en vano, seguir por nuestros caminos, avanzar sin mirar atrás. Esa yuxtaposición contrapuesta que atenaza mis sentidos me vence.

Quiero respirar, pero no puedo. Quiero vivir, pero no puedo.

Búscame entre las enredadas cadenas de la oscuridad.

Allí, esperaré yo.

sábado, 25 de febrero de 2017

La sala de estar de Luxio

El fulgor dorado atravesaba la estancia desde las ventanas, proyectando la sombra de los cuarterones en el suelo y sobre el mobiliario. Las cortinas de carmín reposaban inertemente, dejando que la gravedad condicionase su posición sin que brisa alguna las importunase. El terciopelo rojo del sofá resplandecía como el primer día, dejando que las molduras de madera dorada limitasen el perfil de remaches de igual color que mantenían la tela en su posición inmutable. La mesa redonda con una pata centrada albergaba en su cúspide plana algunos escritos, amén de un jarro de flores de vívidos colores y un plato con pastas. Era, no cabe duda, una imagen realmente tranquilizadora.

La alfombra del suelo otorgaba a la estancia cierto nivel, dotándola de ese aura acogedora y que invitaba al reposo. En el ambiente, una cortina homogénea de polen sintético que reflejaba los colores áureos del resplandor exterior, ofreciendo un filtro cálido al conjunto de la habitación. La pared del fondo no era más que un infranqueable muro de libros, descansando sobre muchas repisas y enseñando sus lomos de cuero, algunos más relucientes, otros más desgastados.


La madera de las paredes estaba perfectamente cuidada, con un color oscuro que realzaba lo acogedor del conjunto. La tetera respiraba humeante sobre una mesita auxiliar, situada entre el sofá y el sillón, reteniendo en la medida de lo posible el calor de su contenido. Las tazas de porcelana fina, a juego con la tetera, y adornadas con acabados de oro, se encontraban en la balda inferior de la mesita, junto a las cucharillas de metal y el azucarero.

domingo, 4 de diciembre de 2016

10 microcuentos vitales

Hace 22 años nací. Hace 22 años morí.

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De niño era falsamente feliz. Ahora soy verdaderamente infeliz.

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Cuando eres la aguja en el pajar, ¿quién te encuentra?

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No existe pez grande, sólo pecera pequeña.

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Construí una persona increíble. Ahora ella me destruye a mí.

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A mis brazos, vieja amiga. Eres la que queda cuando el resto se va.

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Cuando todo está hecho, todo queda por hacer.

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El espejo, ese reloj sin cuerda.

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Cuando la muerte me reclame, será mi vida la que se quede.

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La vida el tic, la muerte el tac.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

La ciudad frígida

Esos garabatos... ¿Qué querrán decir? Toda la ciudad se rodea de un halo de misterio, como si fuera consciente de que hay alguien intentando desentrañar sus misterios y no se dejara. La verdad, no sé exactamente cuánto más podré aguantar vivo, pero debo encontrar una solución a todo esto. El artefacto sigue emitiendo tenues destellos de luz, y los edificios siguen erigiéndose en lo alto del horizonte. ¿Qué misterio aguarda esta ciudad abandonada? ¿Y por qué trato de averiguarlo? Es evidente que soy el único interesado en que esta empresa salga adelante. Es evidente que soy el único que quiere desentrañar lo que sea que esté ocultando la ciudad. Ella no se deja. Ella no quiere. Esto no es más que un uno contra uno, un pulso entre ambos. Y ella tiene las de ganar. Me quedaré aquí atrapado, durante vete tú a saber cuánto...

No. Ella no me vencerá. Lograré averiguar qué me está ocultando, y por qué. Y una vez hecho eso, podré descansar en paz.

lunes, 15 de diciembre de 2014

La gran aventura de Al - Capítulo 4

¿Alguien se acuerda de cómo se acabó el anterior capítulo? ¿No? ¿Nadie me responde? Muy bien, pues iremos improvisando...

Al se encontraba en un sitio... en general, podríamos decir, puesto que todo necesita estar en un lugar, excepto el gran dragón rojo del difunto Xin Xao Chino, que es tan rojo y tan chino que atraviesa varias dimensiones cada vez que vosteza. En fin, que me pierdo con el dragón rojo, el cual tiene una gran importancia en la historia que ahora nos trae. Aunque realmente no tiene importancia alguna. Pero es un dragón, y si no vuelve a aparecer en toda la historia, a nadie le importará.

El caso es que Al se encontraba en un sitio con su mejor amigo, el cangrejo radioactivo, el cual era muy majo y muy radioactivo. Y la historia que tenían... esto...

¡Un momento! Me acabo de acordar de por dónde nos quedamos. Me da mucha pereza borrar lo que tengo escrito, así que tomad estos párrafos anteriores como una licencia poética. ¡Una metáfora! Eso es, una metáfora de que la vida es corta y los dragones rojos grandes. El tamaño importa, desde luego, a más grande, mayor capacidad de agradar a la gente, lo dice la Biblia.

Al y el cangrejo estaban encerrados en un sitio, lleno de topos, y se encontraban en un grave aprieto. Me gustaría decir que murieron de forma atroz, cosa que sucedió, pero como sin ellos la historia no seguiría, pues sobreviven y ya está. Tomémoslo como otra licencia poética, si queréis.

Vale, algunos pensaréis que soy poco constante, y que debería dejar de añadir licencias poéticas. ¡Pero no puedo! Es un grave trastorno de la personalidad, esa manía mía de narrar cualquier chorrada y creer que es una historia estructurada. El médico me recomendó escribir para subsanar este mal, y aquí ando, escribiendo. Y de mientras, Al está sufriendo con tanto topo. Sí, es un problema grave, pero es lo que hay. Como dice el refrán, "te jodes".

Pero bueno, no pasa nada, ya me centro, ya me centro. Al y cangrejo... ¡Hostia! Pero qué tarde se ha hecho. Esto deberías estar leyendo a las tantas de la madrugada, que es como más se disfruta la historia, así que esta frase mantendrá la coherencia. En caso negativo, coge un poco de sal y tírala por encima de tu hombro; de esta forma tan efectiva, conseguirás evitar que los demonios posean tu alma. Yo soy así, doy consejos de cualquier tipo a cualquiera. Es lo que hay.

Y en cuanto a la historia, Al y cangrejo se conocieron en la escuela, puesto que ambos querían ser policías de asuntos paranormales y reposteros de televisión. Fin.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Teorías de la evolución biológica

Seguramente habrás oído hablar del tema de la evolución. Incluso seguramente te habrán asaltado las dudas que llevan trayendo quebraderos de cabeza a más de uno; ¿la evolución es real? ¿dónde están las pruebas? ¿tendrá razón la Iglesia y Darwin no fue más que un bufón? No sufras, éstas y otras muchas preguntas han robado el sueño a científicos, religiosos, estudiantes, profesores... desde hace mucho más de lo imaginable. Así pues, y a fin de que dispongas de fundamentos para comenzar a hilar las respuestas a tanta pregunta, aquí te ofrezco unas pinceladas de un tema tan interesante como polémico: la teoría de la evolución.

Podemos comenzar diciendo que las teorías que explican la evolución son tantas y abarcan tanto que se han tenido que clasificar. Desde la evolución biológica, que explica cómo se han transformado las distintas especies de seres vivos a lo largo de los años, hasta la evolución molecular, que relata el hecho demostrable de cómo el ADN juega un papel indispensable en el desarrollo de todos los seres vivos. En este escrito nos centraremos en explicar muy por encima el origen de la teoría de la evolución biológica, la cual dio lugar al resto. 

Jirafas. Si alguna vez te han explicado en clase algo sobre este tema, este animal debería sonarte. ¿Por qué? Muy sencillo; es el ser vivo con el que se suele poner ejemplo a la teoría que en los siglos XVIII y XIV desarrolló el biólogo Jean-Baptiste Pierre Antoine de Monet, Chevalier de Lamarck (Lamarck a partir de ahora). ¿Qué hizo Lamarck? Puede que este nombre no te sonara de antes, pero este señor es considerado uno de los primeros en reclamar la biología como una ciencia más, hizo una clasificación de los seres vivos (hoy en día descartada) y, por lo que nos trae aquí, enunció la primera teoría sobre la evolución, el lamarckismo. 

Lamarck observó que había similitudes y diferencias entre especies, es decir, algunas especies se parecían más que otras. Ahora resulta obvio pensar que un perro se parecerá más a un toro que a un mosquito, pero en aquel entonces, cuando se creía que Dios era creador de todo, no se sabía el porqué de este hecho. Lamarck observó que todos los seres vivos se habían adaptado al medio que los rodeaba (los peces tienen la capacidad de respirar bajo el agua, los osos polares son del mismo color que la nieve, las enredaderas pueden trepar para llegar a la luz...), y llevado por las investigaciones a partir de las cuales clasificó las especies animales y vegetales, advirtió que no todas las especies habían aparecido al mismo tiempo sobre la faz de la Tierra. A partir de ahí, dedujo que algunas especies provenían de otras, y se distinguían por una serie de cambios lógicos que mejoraban sus capacidades de adaptación al medio. Es decir, según estas observaciones, cuanto más tiempo pasara un ser vivo en un entorno concreto, más adaptado se encontraría a éste. Hablamos de escalas de tiempo enormes, de eones y eones, por lo que ningún ser humano es capaz de percibir estos cambios a lo largo de su vida. 

"¿Y dónde encajan las jirafas en todo esto?", os estaréis preguntando. Bien, pues, Lamarck, para explicar los hechos relatados en el párrafo anterior, ideó una teoría que decía lo siguiente: un animal, a lo largo de su vida, va desarrollando las aptitudes necesarias para sobrevivir mejor que el resto en su entorno, y "transfiere" de alguna forma estas aptitudes conseguidas a su progénie. Por ejemplo, las jirafas (¡por fin!) al comer de los árboles necesitan estirar el cuello, y cada vez que estiran el cuello éste se les alarga imperceptiblemente. La longitud la cual alargan su cuello pasa de padres a hijos, de tal forma que a lo largo de las generaciones se puede observar un aumento de la longitud del cuello de las jirafas. Cuanto más largo es el cuello, mejor comen, por lo que más posibilidades de sobrevivir y reproducirse tienen. En este hecho se basa el lamarckismo, la teoría evolutiva de Lamarck. Aunque esta teoría tiene muchísimos puntos oscuros y lagunas, fue respetada y aceptada durante mucho tiempo, después del "boom" inicial que supuso (esta teoría iba en contra de las bases de la religión católica). 

¿Podemos utilizar el lamarckismo para explicar la evolución biológica? La respuesta es un rotundo no. Esta teoría se descartó hace bastante tiempo, y aunque se siga reconociendo su importancia histórica, hoy en día se consideraría absurdo un razonamiento así. 

Charles Robert Darwin, gran biólogo y mejor viajero, viajó por todo el mundo durante varios años a bordo del Beagle, gracias al cual descubrió infinidad de especies animales y vegetales de todo el globo, dibujándolas y demostrando la variedad de seres vivos que existían entonces. Con todos los datos recopilados e investigaciones hechas, Darwin publicó su libro más famoso, El origen de las especies mediante la selección natural o la conservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida (popularmente conocido como El origen de las especies). Este libro, publicado en el año 1859, explica con detalle una teoría de la evolución biológica a partir de las observaciones de infinidad de especies animales y vegetales. Esta teoría, llamada darwinismo, es la base de la teoría de evolución que conocemos hoy en día, y merece la pena prestarle atención. 

Charles Darwin advirtió que una parte de lo que decía Lamarck era cierto: las especies evolucionan. Pero lo que enunciaba el lamarckismo no podía ser cierto, ya que los rasgos adquiridos a lo largo de una vida no se pueden tranferir de padres a hijos. Si fuera así, los culturistas tendrían hijos con músculos muy desarrollados, y los superdotados tendrían hijos superdotados, y es evidente que no es así. Ante este planteamiento, Darwin necesitaba una explicación feaciente y válida, la cual desarrolló en su libro. ¿Cuál era esa explicación? Según Darwin, las especies sufrían cambios aleatorios de nacimiento, los cuales sí se traspasan de padres a hijos. Una idea simple y fácilmente observable: una persona que nazca con los ojos azules puede tener una descendencia con ojos azules, o una persona alta tendrá hijos muy probablemente altos. Tan sencillo como eso, lo que hace cambiar las especies son rasgos aleatorios y congénitos. A partir de ahí también introdujo el concepto de selección natural. ¿Cómo se define? Bien, si tenemos en cuenta que cada ser vivo nace con rasgos aleatorios (aunque dependientes de los rasgos de sus progenitores), puede darse el caso de que nazca con rasgos desfavorables (un guepardo ciego o un elefante cojo), lo cual hará que no sea capaz de sobrevivir a su entorno y las posibilidades de que muera sin dejar descendencia sean altísimas. Por otro lado, un ser vivo que nazca con rasgos favorables (una liebre con grandes patas traseras o un ave con mejor vista) tendrá más probabilidades de sobrevivir lo suficiente como para dar lugar a una progénie a la que transmitirle sus rasgos "superiores". Ése es el concepto de selección natural. Así pues, de esta forma se explica que la evolución suela ser monodireccional, es decir, que tenga un rumbo bastante concreto y que depende del entorno que se estudie. 

El darwinismo está muy bien, resuelve la mayoría de dudas planteadas por Lamarck, pero nos deja un interrogante enorme: ¿a qué se debe la aparición de rasgos aleatorios? No tendría sentido, por ejemplo, que una pareja de ojos marrones dé lugar a un hijo con ojos azules, y aún así sucede. ¿Por qué? ¿Cómo? Hoy en día la explicación se resume en una sigla, ADN, pero entonces no se tenía ni idea. Y es por ello que nos vamos con un contemporáneo y, desafortunadamente, desconocido de Darwin: Gregor Johann Mendel, un monje residente de Austria. 

A Mendel le encantaba la botánica, y se pasaba día y noche cultivando plantas y estudiándolas. Entre sus trabajos, se encuentra el más representativo y el más famoso: los estudios sobre las plantas de guisantes. Mendel escogió plantas de guisantes con algunos rasgos diferenciados, concretamente dos: la rugosidad y el color, los cuales eran independientes. Entonces, Mendel tenía plantas que daban guisantes amarillos o verdes y lisos o rugosos, y los cruzó entre ellos, apuntando todos los resultados. No detallaré en profundidad este experimento, pero diré que los resultados obtenidos fueron esclarecedores. Mendel demostró que algunos rasgos están "ocultos", y que es posible que tu descendencia herede estos rasgos escondidos y los muestre. También ayudó a entender el porqué de estos rasgos aleatorios. Aún no se sabía qué era, pero había algo en la naturaleza de los seres vivos que les permitía transferir algunos de sus rasgos, escogidos al azar, a sus hijos, y que existía la posibilidad de que estos rasgos se viesen alterados de alguna forma, dando lugar a cambios imprevisibles. En efecto, aún sin saberlo, Mendel fue el padre de la genética, la cual resolvía en parte el interrogante que planteaba el darwinismo. 

¿Hoy en día se sigue utilizando la teoría darwinista? La verdad es que esta teoría ha "evolucionado"; teniendo como padres el darwinismo y los experimentos de Mendel llegamos a la llamada teoría neodarwinista. ¿Qué postula esta teoría? Lo mismo que dijo Darwin en su libro pero añadiendo una explicación al porqué de esos rasgos aleatorios y transferibles. Y la respuesta está en la genética. 

Todo ser vivo contiene ADN, que es, por decirlo de una forma muy simple, el manual de instrucciones de cada animal, planta, hongo... Según lo que diga el ADN, cada uno tendrá unos rasgos u otros. El cómo y el porqué del ADN es sumamente interesante, pero por desgracia voy a ir al grano. Cada célula que compone tu cuerpo (y el de cualquier ser vivo) contiene ADN, que no es más que una molécula, y este ADN se "copia" al crearse nuevas células (por división celular, mayoritariamente). Es decir, cuando pasas de una a dos células, también tienes que pasar de una a dos moléculas de ADN, idénticas entre ellas, puesto que una es copia de la otra. Lo mismo pasa con otro tipo de células, las células sexuales (espermatozoides y óvulos en el caso del hombre y la mujer, respectivamente), sólo que no se copia el ADN, si no que se divide. Es decir, al pasar de una a dos células sexuales, el ADN no pasa de una a dos moléculas, si no que se divide por la mitad. De esta forma, al juntarse un espermatozoide y un óvulo se fusionan cada una de las mitades de ADN que contienen (mitad de la madre y mitad del padre), con lo que se obtiene una célula con una molécula de ADN completa. Esta célula irá dividiéndose y copiando ADN de forma exponencial, tal y como se explicaba antes. Así pues, en un futuro tendremos a un individuo cuyo ADN es una mezcla del ADN de sus padres. Cabe decir que la mitad de ADN que contiene cada célula sexual es aleatoria, es decir, cada célula sexual contiene una mitad distinta del mismo ADN (no es exactamente aleatoria, pero es una forma práctica de expresarlo). A parte de todo este proceso, hay una cosa muy famosa llamada mutación. En el proceso de copia de ADN puede haber errores, la mayoría de los cuales no tienen mayor importancia, pero de vez en cuando se presenta uno de esos errores en el ADN que tiene alguna u otra repercusión en la célula y, a la larga, en el individuo, puesto que esta célula recién nacida con un error en su ADN se dividirá y traspasará este error a todas las células en las que se divida. Eso es una mutación, la repercusión en el individuo de un fallo a la hora de copiar el ADN de una célula a otra. 

¿Y qué tiene que ver este tema del ADN en la evolución? Bien, se ha demostrado que el ADN es lo que contiene los rasgos característicos de cada ser vivo, aquellos rasgos que no supieron explicar ni Lamarck ni Darwin, entre otros. Así pues, el ADN contiene la información necesaria para formar un individuo, sea cual sea, con todos los rasgos que ello implica. Y las mutaciones genéticas explican esos variabilidad de rasgos de cada ser vivo. 


Como puedes observar, cada paso que se da en este campo vuelve más confuso el tema, haciéndolo cada vez más difícil de estudiar y explicar. De todas maneras, mientras nada contradiga las ideas de Darwin, de Mendel y de la genética en general, podremos suponer el neodarwinismo como la mejor explicación a la evolución biológica, la primera en estudiarse, aunque no la más interesante. De ésta se derivan los estudios en evolución molecular, evolución humana, evolución cultural... Toda un campo contenido en la biología, hoy en día considerada ciencia gracias a los esfuerzos de Lamarck.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Teorías del comportamiento de la luz


Todo el mundo conoce la luz, ¿verdad? Antagonista de la oscuridad, portadora de vida, mensajera de buenas noticias... Pero, ¿quién sabría describirla? He aquí la pregunta del millón; ¿qué es la luz? ¿Algo incórporeo? ¿Algo inimaginable para la mente humana? ¿Un enigma sin respuesta? Pues de todo un poco hay, desde luego, pero lo mejor será comenzar presentando a nuestra protagonista. 

Podríamos buscar el significado de "luz" en un diccionario cualquiera, como podría ser el de la RAE, pero lo único que obtendríamos es un montón de acepciones que sólo hacen referencia al sentido etimológico de la palabra. Así pues, deberemos buscar otro diccionario, como por ejemplo el Science Dictionary, un diccionario que nos da la definición científica de cada palabra (aquellas definiciones demasiado técnicas para un diccionario corriente). Según este diccionario, la luz visible no es más que "radiación electromagnética ante la que reaccionan los órganos de visión, en un rango de longitud de onda oscilante entre 400 y 700 nm, y propagada a la velocidad de 299 972 km/s, considerada tanto un fenómeno ondulatorio como corpuscular como cuántico". ¿Ha quedado claro? Es de suponer que no, pues esta definición, a parte de corresponder sólo a aquella luz que nuestro ojo puede captar, nos puede dejar más dudas de las que nos resuelve. Paso a paso. 

Grandes científicos han estudiado la luz a lo largo de la historia de la humanidad, desde Newton hasta Einstein, pasando por Maxwell, Young, Hooke, Huygens, Kepler, Gauss... Y aunque parezca extraño, aún no se sabe exactamente qué es la luz; sólo tenemos una serie de hipótesis que encajan unas con otras y que forman parte de una ley física que aún no se ha encontrado. Pero no os preocupéis, no voy a extenderme demasiado. En este escrito, explicaré de forma accesible las tres principales definiciones del comportamiento de la luz: comportamiento corpuscular, ondulatorio y cuántico. 

Comencemos por la más antigua de esas tres, la teoría corpuscular de la luz, creada por el mismísimo Isaac Newton y explicada en su libro Opticks, libro que fue duramente criticado. ¿Qué dice esta teoría? Según Newton, la luz está formada por pequeños corpúsculos, es decir, cuerpos microscópicos, que se mueven en línea recta. Parece una teoría bastante sólida, ¿no? El hecho de que la luz esté formada por micropartículas permite explicar el fenómeno de las sombras; tu colocas un objeto en la trayectoria de la luz y los corpúsculos de ésta chocan contra éste, imposibilitando que sigan iluminando más adelante. De ahí se genera la sombra, de la imposibilidad de la luz de atravesar cuerpos sólidos. ¿Cuál es el problema? Esa teoría tenía un gran némesis: los materiales translúcidos y transparentes. Según esta teoría, un cristal proyectaría la misma sombra que una pared, y obviamente no es así. ¿Qué falla, pues? 

Pasemos ahora a la francia del siglo XV, con Christiaan Huygens y su libro Traité de la Lumière, donde explicaba que cada frente de onda era, a su vez, una potencial nueva fuente de más ondas luminosas. Para explicar esto, llamado fenómeno de Fresnel-Huygens, vamos con un ejemplo claro: imagínate en una habitación vacía con una sola puerta. Al otro lado de la puerta hay otra habitación muchísimo más grande. Ahora, estando tú en el centro de la habitación más pequeña, pegas un grito frente a la puerta. Bien, no te sorprenderá saber que tu grito se oirá en todos y cada uno de los puntos de la otra habitación, aunque sea mucho más grande. Lo que sí te sorprenderá es saber que las ondas del sonido de tu grito, como cualquier onda, viajan en línea recta. Es decir, pasarán en línea recta por la puerta, chocarán con la pared del fondo y volverán a ti. ¿Cómo es posible, pues, que las ondas del sonido lleguen a todas partes si se supone que sólo viajan desde la puerta hasta la pared? Aunque lo estés pensando, no te estoy mintiendo. Todo lo que he dicho es cierto y demostrable. La explicación, pues, la dio Huygen; cada onda genera nuevas ondas, que no sólo siguen una trayectoria curvilínea, si no que se expanden esféricamente. Por cada expansión en forma de esfera, infinitas trayectorias en línea recta se generan, creando a su vez más expansiones esféricas que generan más trayectorias lineales... Así hasta el infinito. Es difícil de entender, y es por eso que Huygens fue tomado como un loco cuando relató lo mismo que os acabo de decir ahora para explicar el comportamiento ondulatorio de la luz. 

Si pegamos un salto en el tiempo, nos vamos con Thomas Young, un par de siglos más adelante. Este físico se hizo famoso gracias a su experimento (el "experimento de la doble rendija" o "experimento de Young"). Young recortó dos finísimas rendijas en una placa de material opaco, y apuntó hacia éstas un haz de luz blanca homogénea. Al otro lado dispuso papel fotográfico, famoso por reaccionar con suma facilidad ante la luz y oscurecerse en contacto con ésta. El resultado esperado por Young era el de observar dos líneas verticales sobre el papel fotográfico, coincidentes con las dos rendijas por las que salía luz. La sorpresa fue el descubrir que se generaron más de dos líneas verticales sobre el papel fotográfico, todas separadas la misma distancia y con la misma anchura. De esta forma, Thomas Young había demostrado que Huygens estaba en lo cierto, y que la luz estaba formada por ondas, (más adelante se demostró que eran ondas electromagnéticas). Este descubrimiento demostraba que la luz podía atravesar la materia, con lo que quedaba explicado el suceso de los materiales transparentes narrado un par de párrafos antes. También explicaba el porqué la luz da calor, o porqué nuestro cerebro es capaz de "ver" los niveles de luz de un lugar. Por desgracia, esta teoría no explicaba la aparición de sombras. ¿Por qué un cristal de 10 cm de grosor deja pasar toda la luz y un folio de 1 mm de grosor no? Esto, entre otras cosas, choca con la explicación dada por Huygens y Young. 

Y por fin llegamos a la teoría actual, la que mejor explica todos estos fenómenos y, por qué no decirlo, la teoría más difícil de comprender de las tres. Es la teoría cuántica de la luz, y ya con ese nombre no nos podemos esperar una explicación sencilla. Como todo lo que tiene que ver con la física cuántica, el ser humano es incapaz de imaginarse los sucesos que se narrarán a continuación; es decir, la mente lo interpreta como sucesos ilógicos o imposibles, aunque se haya demostrado que sucede de verdad. Comenzamos con la dualidad onda-corpúsculo, es decir, la teoría que comenzó a hilar Albert Einstein y que nos viene al pelo para ver qué le pasa a la luz. Según esta teoría, todas las partículas son a la vez onda y partícula. Es decir, toda la materia de la que está formado tu cuerpo se puede analizar como un conjunto de ondas de todo tipo. Sí, en efecto, todo tu ser no está formado por "bolitas" llamadas átomos, está formado por fluctuaciones energéticas que tanto se pueden presentar como ondas que como partículas. La dualidad onda-corpúsculo, como se puede observar, permite explicar perfectamente el comportamiento de la luz; simplemente hay que interpretarla como una onda o como un conjunto de micropartículas, depende de la situación. ¿Quiere decir eso que la luz se convierte en onda o en partícula a placer? No. Quiere decir que la luz es, al mismo tiempo, una onda y una partícula. I lo mismo sucede con toda la materia y toda la energía, pues según Einstein, materia y energía también es lo mismo (energía es igual a materia por la velocidad de la luz al cuadrado, E=mc2). Esto explica una parte del experimento de Young, el porqué, si la luz es una onda electromagnética capaz de atravesar materia, sólo atravesaba las dos rendijas que había recortado. Muy fácil: la luz actúa como corpusculo al llegar a la lámina, por lo que rebota, pero pasa a actuar como onda al atravesar las rendijas, confirmando así el efecto Fresnel-Huygens. Y aún así, el experimento de Young seguía teniendo lagunas. ¿Por qué tantas líneas verticales? ¿Por qué todas separadas la misma distancia y del mismo tamaño? Para ello nos desplazamos a otro capítulo de la física cuántica, el último que veremos aquí. 

Hay un fenómeno que no sólo es incomprensible para el 99% de la gente, si no que además aún no se ha encontrado explicación alguna. Hablo del entrelazamiento cuántico, un fenómeno tan extraño como apasionante. ¿En qué consiste? Bien, se ha demostrado experimentalmente que dos partículas pueden estar "conectadas", sin importar la distancia o los obstáculos que haya entre ellas. La forma más fácil de explicar el fenómeno es a través de un experimento llevado a cabo en el CERN. Se prepararon dos fotones, de tal forma que estaban entrelazados cuánticamente, y se lanzaron ambos a la misma velocidad pero en direcciones opuestas. Cuando cada uno de los fotones recorrió 2 km, se frenó a uno de ellos. Sorprendentemente, el otro fotón se paró en el mismo instante sin necesidad de frenarlo de ninguna manera. Este fenómeno, aún hoy en día sin explicación, tiene una base hipotética y científica: se cree que cada partícula puede estar en varios lugares al mismo tiempo, de tal forma que todas las posiciones espaciales se comportan exactamente igual porque en realidad es el mismo ente. Sí, lo sé, extraño e imposible de procesar por nuestra mente. Una misma partícula puede estar en varios lugares a la vez, sin inmutarse lo más mínimo y dando lugar a fenómenos muy extraños. Bien, pues el hecho de que los fotones (partículas de las que se forma la luz) puedan estar en varios sitios a la vez explica de cierta forma los resultados obtenidos por Young. Por desgracia, esta explicación añade más interrogantes de los que resuelve, pero es todo lo que tenemos hasta la fecha. No hay más teorías, más hipótesis ni más nada. Debemos reconocerlo: aún no comprendemos el comportamiento de la luz. 

Bien pues, hemos visto la evolución de algunas de las más importantes explicaciones que se dieron para justificar el comportamiento tan caprichoso de la luz, fruto de siglos y siglos de experimentos, cálculos matemáticos y grandes quebraderos de cabeza. Y si bien es cierto que hoy en día hay grandes científicos que trabajan día y noche para explicar cada uno de los fenómenos del universo, la luz es ese tema tabú que está aparcado, al menos hasta que nuestra ciencia avance algo más. Quién sabe cuándo saldrá otro científico a explicarnos más sobre la luz, ese gran desconocido.

domingo, 17 de agosto de 2014

Cursi

Cuando era pequeño y me preguntaban por la felicidad yo me imaginaba a mí mismo en un enorme mansión, podrido de dinero y con todos los bienes materiales que pudiera tener. Al llegar a la adolescencia, supe que ser millonario es algo demasiado fortuito como para pensar en ello como una opción de futuro, pero tenía clarísimo que quería ir por la senda de la ciencia, un camino costoso y pobre, pero bonito a su manera. También pensaba en que quería vivir mi vida solo. Esos son los típicos pensamientos de un adolescente con familia numerosa: vivir lejos de todo el mundo, en un piso en medio de la ciudad mas alejada de todas o en una cabaña en mitad del bosque. Me equivocaba.

He pasado mi adolescencia y veo las cosas de otra manera. Me sigue encantando la ciencia, pero en lo referente a mi soledad... No estoy hecho para quedarme solo. Necesito alguien que me acompañe. Y por suerte (la suerte que me imaginaba de pequeño al tener tres mansiones por todo el país no es nada comparado con esta suerte) encontré la persona ideal. Y, muy a mi sorpresa, se cumplieron todos los estereotipos cursis que me enseñaron las películas Disney a lo largo de tantos años. Primero, he de decir que sí, el dinero no da la felicidad. Al menos hay otras formas de llegar hasta ella, lo tengo comprobado. Tener a tu lado alguien que te da felicidad infinita... eso sí es ser feliz. También me decían que tu media naranja tiene la increíble facultad de conocerte en lo más profundo de tu ser desde el primer instante. Magia negra, seguramente, pero completamente verídico. Si dudo en algo (¡cualquier cosa!) sobre mi persona, ya sé a quién preguntarle, y más fíablemente que mi madre. Y lo de "hasta que la muerte los separe"... eso también se cumple, ya que, en realidad, es lo mismo. Es decir, él es mi vida, por lo que si se va, llega mi muerte, al menos de una parte de mí, concretamente la parte que se encarga de hacerme sentir emociones. Sin él, el corazón deja de latirme, y claro, me muero.

Puede sonar todo muy cursi y de princesas, pero... ¿sabéis qué? El amor en sí es cursi, y si describir mi amor me vuelve cursi (que lo hace), que así sea. Sólo puedes describir el amor de tu vida siendo cursi, porque ser cursi está reservado a los que ya han encontrado el amor verdadero. Si eres cursi, puedes morir en paz, ya que tienes a alguien a tu lado para el resto de tu vida. Perdí hace tiempo toda vergüenza respecto este tema, y estoy muy orgulloso de decir que...




mi novio me vuelve cursi.