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jueves, 19 de julio de 2018

Entuertos - El ático

—Sí, así es —dijo el inspector mientras apretaba el gatillo, llenando la pared llena de motivos florales con la materia gris del muchacho—; me temo que no nos queda mucho tiempo.
—No obstante, creo que sería más sencillo si rastreamos su pista, ¿no? Es decir, ha utilizado algún sistema abierto para comunicarse, debería ser posible rastrearlo.
—Te voy a decir qué sistema abierto ha utilizado para comunicarse: el habla. Sí, la vieja confiable, el cara a cara. Te aseguras que la habitación en la que estáis no tiene micrófonos ni cámaras y ¡"voilá"!, ya lo tienes.
—Bueno, yo era por proponer ideas... —El ayudante parecía algo dubitativo, y poco a poco iba bajando el brazo que sostenía su arma— De todas maneras, debe haber alguien en la red que haya utilizado algún aparato para comunicarse, ¿no? Se supone que hay involucradas decenas de personas en esta cadena de mando.
—Sí, sí, yo también creo lo mismo. Pero si tenemos que esperar el descuido de alguien en sus comunicaciones, estaríamos hablando de un nivel demasiado bajo como para poder obtener información veraz y útil.
—¿Y si escalamos? —El semblante del muchacho pareció iluminarse con su repentina idea, girando su cuerpo para hablar cara a cara con su superior— Por la organización, digo. Encontrando un buen punto de partida y yendo paso a paso deberíamos...
—¡Ojo con el arma! No dejes de apuntarle —exclamó el inspector al tiempo que señalaba al rehén—. Y bueno, no tenemos todo el tiempo del mundo; ir deshaciendo la red entera desde abajo nos llevaría meses, sino años, suponiendo que lo hiciésmos a la perfección y nadie levantara la liebre en ningún momento.
—Ya, claro... —La luminosidad se desdibujó del semblante del joven— Pues en ese caso no se me ocurre nada.
—No te preocupes por eso, que yo tengo un par de ideas aún en la cabeza. Y la primera pasa por este hijo de puta.
Se giró para encararse con su retenido, aún con la mordaza bien apretada y esa mirada cansada y con un reguero de sangre por el entrecejo.

jueves, 29 de marzo de 2018

Buenos días

Vale, no te preocupes, respira; todo saldrá bien. Sólo tienes que entrar, saludar y sentarte. No es tan difícil. Lo haces cada día. Cada día.

¡Mierda! Alguien más quiere pasar por la misma puerta que yo. Decelera, ve más despacio, que pase él primero. Él abrirá la puerta y pasará, y detrás estaré yo, siguiéndole antes de que se cierre la puerta. No, no saques la llave, él la abrirá, la tiene que abrir él, tiene que pasar primero. Sí. Abrir, pasar. No es tan difícil, se puede lograr. No es tan difícil. ME-ME-ME HA DADO LOS BUENOS DÍAS. Vale, vale, vale. Vale. Buenosdíastambién. ¿Me habrá oído? No lo sé. Bueno, no pasa nada, la puerta se cierra, empújala suavemente y pasa adentro. No, no tan rápido, que aún está delante tuyo. Eso es, sigue detrás. Mirada al suelo. Mirada al... ¡No! No le mires el culo. Al suelo. Suelo. Mira tus zapatos; un cordón está a punto de soltarse. En cuanto puedas átatelo. Está cogiendo el ascensor. De acuerdo, tocará subir por las escaleras. Sigue subiendo. Sube. Rápido, antes que llegue el ascensor, son sólo dos pisos. Vale, bien, bien, respira, has llegado antes, puedes pasar. Respira más flojo. Más flojo, aguanta la respiración. ¿Me están mirando? ¿Me están viendo? No, creo que no. Pasa. Carmen te ha dado los buenos días. Buenosdíasquétal. No, a los ojos no. Al suelo, mirada al suelo. No mires nada, sólo el suelo. Baja la cabeza, eres demasiado alto. Te están viendo. Te están mirando. Puedo oírles. Te están mirando. Joderjoderjoderjoder, ¡tu sitio! De acuerdo, el abrigo. Quítatelo. Rápido y sin ruido. No, más rápido. ¡No, menos ruido! Déjalo. Suavemente. Suavemente. Nada de movimientos bruscos, con suavidad. Siéntate despacio. Vale, vale, parece que nadie se ha dado cuenta. ¿Me está miran...? No, vale, no está mirando. Está hablando con otro. Vale, vale, vale.

Ya sabes lo que queda. Mira a tus documentos y a trabajar. Y en 8 horas estarás solo de nuevo.

lunes, 9 de junio de 2014

Érase una vez...

Érase una vez, en una pequeña aldea situada en medio de un pequeño bosque, vivía una gentil gente. Mercaderes, pastores, agricultores... todos vivían en harmonía. Y en medio de aquel pueblecito, se alzaba sobre ellos un bonito castillo, con sus torres y sus almenas. En él habitaban un rey y su hija princesa, la cual pasaba las tardes dando de comer a los pájaros en el patio de dicho castillo. Soñaba día y noche con encontrar un príncipe del que enamorarse para poder casarse con él.

Un buen día, en esa pequeña aldea, un enorme gigante se acercó. Todos huyeron atemorizados, dejando sus quehaceres a medias y resguardándose en el castillo, el único lugar seguro de la zona. El rey convocó asamblea extraordinaria, y todo el pueblo se reunión en torno al trono para decidir qué hacer. Finalmente, y ante la tristeza de todos los presentes, se decidió que lo mejor era sacrificar una persona al día, de forma que el gigante pudiese dejarlos en paz. El sacrificado se elegiría a sorteo cada día, a lo que nadie puso pegas, pues todos querían lo mejor para sus vecinos y sus familias.

Tras unos días, la fortuna decidió que fuera la princesa la que saliera elegida. El rey pidió un segundo sorteo, pero la princesa, con gran honor y compasión, decidió sacrificarse por el bien del pueblo. Estaba lista, preparada ante el gran y malvado gigante, cuando de repente, en la lejanía, la silueta de un caballero montado sobre su corcel se vislumbraba. Éste, al ver a la princesa en apuros, desenvainó su espada y retó al gigante a un duelo. Éste aceptó, sin saber la amarga derrota que le esperaba.

Al amanecer del día siguiente, tanto el caballero desconocido como el gigante aparecieron en el descampado de los duelos, rodeado de toda la gente dle pueblo, que no querían perderse tal evento. El duelo se dio por comenzado, y el caballero agarró con fuerza su espada y arremetió contra la espinilla del giante. Éste gritó dolorido y se desplomó al suelo con un gran golpe seco. Estaba muerto.

La gente vitoreó al caballero, el cual reveló su grandiosa belleza al quitarse el yelmo. Al mirar a los ojos de la princesa, ambos se enamoraron perdidamente el uno del otro y decidieron celebrar la boda ese mismo día, ante el cuerpo sin vida del gigante que unos días antes había atemorizado al pueblo. Desde ese día, todos fueron felices y comieron perdices. FIN.

¡ALTO AHÍ! ¡Para! ¡Stop! ¡Quieto!

¿Cómo? ¿Quién es? ¿Qué sucede?

Bien. Me han llamado del Centro de Literatura Mediocre, el CLM, para informarme de tu actividad. Debes saber que lo que acabas de hacer atenta contra la ley para la escritura creativa vigente el 23 de...

¿Qué? ¿Qué está diciendo? ¿Quién es? ¿Y cómo se atreve a interrumpir mi historia? Había quedado muy bien.

¿Perdone? (¿Le puedo tutear?)

Sí, claro.

Bien. ¿Perdona? Primero, he esperado pacientemente a que acabaras la historia, para ver si el final resultaba algo mejor, pero está claro que te sobrevaloré. Después, la historia no ha quedado "bien". Ni siquiera ha quedado. De hecho, no lo llamaría ni historia. Anécdota de borracho, eso sí, sería más apropiado. ¿No has visto la pedazo de mierda que has escrito? ¿Estás ciego?

¿Cómo te atreves? Yo he creado esta historia, es mía, y yo hago lo que me da la gana con ella. ¿Te queda claro?

¡Error! Porque sea tuya no quiere decir que puedas hacer lo que quieras. Aún si fueras un filósofo, te podría colocar esto como reflexión o paradoja, pero no. Tú mismo lo has clasificado en el apartado de "historias". Y siento decirte, amigo mío...

No soy tu amigo.

... que "eso" que has escrito tú no es ni por asomo una "historia".

Es una historia porque cuenta cosas. Y punto. No es tan complicado de entender.

No, amigo mío...

Que no soy tu amigo.

... estás muy equivocado. Una historia tiene personalidad, sentimientos, profundidad, moraleja, personajes, psicología, énfasis, éxtasis, alma...

Que sí, que sí... ¿Has terminado ya?

Me ofendes, amigo mío...

No, no soy tu amigo.

... me ofendes. Para que quede claro, yo no soy aquí tu enemigo;...

Tampoco eres mi amigo.

... soy tu amigo.

No, creo que ha quedado bastante claro que no.

Sé lo que estás pensando. ¿Por qué lo he hecho tan mal? ¿Cómo puedo mejorar? No quiero ser un mediocre toda mi vida...

Yo no pienso eso.

Pero tú no tienes que pensar en eso.

No lo hago.

¿Eres un mediocre? ¿Y qué más da? No todo el mundo está hecho para ser alguien. Tú, amigo mío...

Sigo sin ser tu amigo.

... no eres tan mediocre como pueda parecer. Lo veo en tí, eres especial, eres un mediocre que puede no ser un mediocre.

La verdad es que no me considero un mediocre para nada.

¿Ves? ¡Esa es la actitud! No soy un mediocre. Soy el mejor. Arrasaré con todo el mundo y asesinaré todo aquel que me critique.

No, si yo acepto las críticas bastante bien. Y la mayoría son bastante positivas.

¡Eso es! ¡Sigue así! Piensa en grande y serás grande. Di que sí. Y estás de suerte, amigo mío,...

No quiero ser tu amigo.

... pues hoy me siento generoso. Te ayudaré. Sí, eso es, te ayudaré a escribir una gran historia. ¿No es fantástico?

No.


Tú y yo, codo con codo, ambos aportando ideas para crear la mejor historia del mundo. Tira a la papelera toda esa mierda y comencemos de nuevo. Tu imaginación y mi control de la lengua y la escritura. ¡Seremos imparables!

miércoles, 19 de marzo de 2014

Tiempo

-Parece que se ha parado el tiempo.
-¿Se ha parado el tiempo?
-Se paró.
-¿Está parado?
-No sé si está parado, sólo sé que se paró.
-¿No es lo mismo?
-Lo mismo será.
-Mi reloj está parado.
-Tu reloj se paró.
-Mi reloj se parará.
-¿No está parado?
-Aún no.
-Yo creo que sí.
-Lo hará.
-Lo ha hecho.
-Lo hizo.
-Ya no lo hará.
-Lo ha hecho.
-¿No es lo mismo?
-Lo mismo fue, que será.
-Ha sido, por lo que ya no será.
-Será, por lo que aún no ha sido.
-Pero el tiempo sigue parado.
-El tiempo no se para. El tiempo se parará.
-¿Eso tiene sentido?
-Quizás lo tenga.
-¿No estás seguro?
-Lo estuve hace tiempo.
-¿Cuánto tiempo?
-Eso depende de la variable.
-¿Qué variable?
-El tiempo.
-El tiempo es constante.
-El tiempo fue una variable.
-¿Una variable constante?
-Una constante variable.
-Eso tiene lógica.
-¿Tiene lógica?
-La tendrá.
-La tuvo.
-¿Es acaso posible?
-Posible lo es. Sólo hay que resolver una ecuación.
-La pregunta es: ¿qué ecuación?
-La ecuación del tiempo.
-Tiempo más tiempo es tiempo.
-Tiempo menos tiempo es tiempo.
-¿Vida o muerte?
-Tiempo.
-Vida y muerte.
-¿Tiempo?
-Tiempo es igual a vida.
-Tiempo es igual a muerte.
-Vida es igual a muerte.
-Muerte es igual a vida.
-De todas maneras, el tiempo sigue parado.
-Y seguirá.
-Y siguió.
-¿Por cuánto tiempo?
-Infinito.
-Cero.
-¿No es lo mismo?
-Lo fue, por lo que lo será.
-Lo será, por lo que lo es.
-Si lo es, puede no serlo.
-Si no lo es, puede serlo.
-Pero nunca al revés.
-Siempre al revés.
-¿El tiempo se reanudará?
-En un futuro no, pero en un pasado sí.
-Está descrito en la ecuación.
-Ojalá supiéramos resolverla.
-Lo supimos.
-Lo sabremos.
-¿No es lo mismo?
-Lo mismo no. Es parecido, pero no igual.
-Es igual, pero no parecido.
-¿Eso tiene sentido?
-Lo tendrá.
-Vida es igual a muerte.
-Lo será.
-Lo fue.
-No lo es.
-Sí lo es.
-¿Antes o después?
-Ahora no, pero quizás ambos sí.
-El tiempo sigue parado.
-Y seguirá parado.
-¿En algún momento se detuvo?
-No se puede detener algo que no está en marcha.
-No se puede poner en marcha algo que no está detenido.
-La ecuación no dice eso.
-La ecuación lo explica todo.
-¿El tiempo se reanudará?
-No, el tiempo se ha reanudado.
-¿Es eso posible?
-Tiene lógica.
-Pero el tiempo sigue parado.
-En ese caso, busquemos otro espacio.
-Cambiemos la constante para encontrar la variable.
-Encontremos la variable para cambiar la constante.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Niño perdido

-Disculpe, señora, perdone que la moleste así, pero... hemos perdido a su bebé...
-¿¡Cómo!? ¿Y qué voy a hacer yo ahora sin mi hijo recién nacido?
-Bueno, en estos casos el hospital tiene previstas una serie de soluciones para remediar la situación. ¿Está interesada?
-¡Claro!
-Bien, vayamos con la primera solución; le presento a Ricardo, este muchacho tan joven y apuesto.
-Hola, Ricardo, encantada.
-Bien, Ricardo se encargará de fecundarla de nuevo, ofreciéndole además su bonificación de 2x1, por si siempre había soñado con tener gemelos.
-¡Oh, dios mío, claro que no! ¿No ve lo joven que es este muchacho? No quiero que me salgan los hijos negros.
-Bien, lo entiendo, señora, nadie quiere tener hijos negros. Bueno, pues vayamos con la siguiente solución; le presento a Rosa María.
-Hola, Rosa María, encantada.
-Bien, Rosa María se ofrece voluntaria para regalarle el primer hijo que tenga con su marido, con la condición de que usted la encierre en una torre gigantesca rodeada de espinos.
-¡Usted está loco! ¿Quién se cree que soy yo para tener una torre gigantesca rodeada de espinos? Mi torre sólo está rodeada de zarzas...
-Vaya, es una verdadera lástima... Bueno, qué le vamos a hacer. ¡Juan José! Ven aquí, chico. Señora, le presento a Juan José.
-Encantada de conocerle, Juan José.
-Juan José estudió arte dramático en la escuela de artes, y ha representado muchísimas obras de teatro archiconocidas, como por ejemplo Romeo y Hamlet, El conde de Montecarlo o Don Quijote de la Torralba. Él será el encargado de interpretar el papel de su hijo subvencionado por el hospital durante los próximos 18 años, a partir de los cuales tendrá que encargarse usted de pagar su cuota mensual.
-No se ofenda, caballero, pero fui a verle actuar en la obra de La casa de la Duquesa de Alba y no me gustó un pelo su actuación. Así que le diré que no, aunque le deseo mucha suerte para su próxima obra.
-Bien, señora, ya sólo nos queda una opción. Aquí le traigo a Dolores, madre de trillizos. Ella sólo quería tener uno de ellos, así que los otros dos los va a regalar. ¿Le interesa un precioso niñito rubio y con ojos azules?
-La verdad es que me tienta usted, doctor, pero no sé... ¿Y si sale algo mal? ¿Y si con el tiempo el niño se vuelve negro? ¿Y si cuando llegue a los 15 años se vuelve homosexual? No sé, no sé...
-Como decida usted, señora, yo no la voy a presionar. Puede irse de aquí sin niño o con niño, la decisión es suya.
-Mmmm... No sé, doctor...
-Piénselo con calma, aunque no nos queda apenas tiempo.
-Quizás debería pensarlo más tiempo...
-Tic, tac, tic, tac, tic, tac...
-¡Qué diantres! ¿Hemos venido aquí a jugar o no? ¡Deme ese niño!
-¡Enhorabuena, señora, acaba de ganar usted un niño! Démosle un fuerte aplauso y demos paso a la siguiente embarazada, que tendrá que decidir con cuál de sus gemelos deberá quedarse y cuál deberá descuartizar.

jueves, 8 de marzo de 2012

Los pensadores del foro

     He aquí una bonita fábula con una moraleja importante: puedes guiarte según te diga tu mente, tus sentidos o tus sentimientos, sólo tú elijes a quién hacer caso (como si quieres hacer caso a los tres a la vez, ya ves tú). Además, tanto los nombres de los animales (Danonano, Andarara y Jaxx) como el nombre del lugar donde están (Plaza del Foro) no son más que guiños hacia un sitio web que frecuento (El Mundo de Rayman). Así que ya sabes, si conoces a Rayman y hablas castellano, ¡Ven!


     Érase una vez la historia de tres animales que eran muy amigos; se llamaban Danonano, Andarara y Jaxx. Danonano era un anciano búho que se pasaba día y noche observando todo aquello que pasaba alrededor suyo, sin perderse un sólo detalle. Por otro lado estaba Andarara, una rata hecha y derecha, con unas gafas de tamaño considerable y que siempre estaba rodeada de montones de libros; siempre tenía en la mano alguno, y a cada rato necesitaba estar estudiando algo. Por último, Jaxx era un jovencito mono muy inquieto, que siempre estaba de aquí para allá, tocando, oliendo y saboreando todo aquello que fuera nuevo para él. Un buen día, estos tres amigos decidieron ir a la Plaza del Foro para hablar, como de costumbre, sobre cómo veía cada uno el pueblo:
-Querida Andarara- comenzó Danonano -¿Cómo puedes decir que conoces mejor que nadie el pueblo, si no sales de tu casa o de la biblioteca? Eso es una contradicción en sí misma. Fíjate en mí, que paso día y noche observando todo lo que sucede en el pueblo, casi desde que tengo razón de ser.
-Tienes razón, Danonano, no salgo de mi casa más que para ir a la biblioteca y viceversa, pero tampoco necesito más. ¿Cuántos años llevas tú observando este pueblo? ¿Ochenta? ¿Noventa? Yo me sé de memoria más de trescientos años de historia de este pueblo.
-Puede que sí, pero no es la misma historia. De tanto leer en la penumbra, se te han quemado los ojos y eres incapaz de ver más allá de esas letras corrosivas en esos polvorientos libros. Seguro que ni siquiera sabes de qué color es el ayuntamiento.
-Desde luego no te falta razón, pero he de decirte algo: ¿Acaso te acuerdas de todos y cada uno de los detalles de lo que has visto hasta ahora, o sólo eres capaz de describir lo que ves? Como puedes comprobar, yo puedo decirte de memoria todo lo que he estudiado, aunque no repare en los detalles.
-Ninguno de los dos tenéis ni idea- intervino Jaxx -Al mundo no se viene a quedarse quieto para verlo pasar; hay que moverse e interactuar.
-No digas bobadas, tú aún eres muy joven para ponerte a observar al pueblo, no lo conoces lo suficiente- dijo Danonano -Respondiendo a Andarara, creo que te equivocas. ¿Qué prima a la hora de observar el pueblo, la cantidad de recuerdos que tenemos o la calidad de éstos? Querida amiga, ¿de qué te sirve de qué esté hecho el ayuntamiento si no sabes que es blanco? Cuando lo busques, no podrás localizarlo a simple vista.
-Danonano, en esa afirmación has pecado de gaznápiro. Puede que a simple vista no lo encuentre, pero yo ya sé que es el único edificio del pueblo hecho de granito y mármol. Por contra, edificios blancos hay en muchos sitios y te puedes confundir fácilmente.
-Claro que me puedo confundir, Andarara, pero por eso yo no me baso sólo en el color; mediante la observación he podido determinar el color, la forma, la textura, etc. hasta tal punto de relacionar suficientes características que individualmente no servirían de nada dado su carácter común con otros objetos, como tú muy bien has dicho, para poder discernir el ayuntamiento del resto de objetos.
-Sí, pero ¿de qué sirve sabérselo por fuera de memoria si no tienes ni idea de cómo es por dentro? Yo podría averiguar qué parámetros tienes en cuenta para distinguir el ayuntamiento y crear una réplica exacta para ti, para engañarte, y por dentro poner una panadería en vez del ayuntamiento en sí. Yo, en cambio, sé su composición, su localización, el año en que se construyó, etc. Sería imposible engañarme con una réplica.
-¡Silencio!- saltó Jaxx -Ahora me escucharéis atentamente: ¿No os habéis dado cuenta de que estáis diciendo lo mismo? Ambos habéis observado tanto el pueblo como el ayuntamiento, pero de diferentes formas. Yo, sólo acercándome, ya sé todo lo que vosotros habéis tardado en deducir sobre el ayuntamiento, pero con una diferencia: a mí sí que no me pueden engañar. Yo podría hacer una réplica exacta para Danonano o cambiar algunas características obvias que Andarara no vería. Yo, en cambio, no me baso en lo que veo, si no en lo que siento. Cada vez que me acerco al ayuntamiento me siento sobrecogido por su grandiosidad. Para encontrarlo, sólo necesito ir hasta el edificio que me haga sentir igual de sobrecogido. Además, nadie puede engañarme con algo que siento, excepto yo, obviamente. Por eso se puede engañar a cualquiera excepto a un ciego.

     Dicho esto, los tres amigos acordaron dejar aquí su conversación y retomarla en otro momento, después de reflexionar y razonar. Pero, ¿quién tiene razón, Danonano, Andarara o Jaxx? ¿O quizás los tres, o puede que ninguno, o a lo mejor sólo dos? Nadie lo sabe...

jueves, 1 de marzo de 2012

Las verdades del Noisimus

-¡Mira, contigo quería yo hablar!
-¿De qué?
-¿Has oído hablar del Noisimus?
-¿El qué?¿Qué es eso?
-¿No lo sabes? ¡Vaya! Ni que vivieras en mitad de la nada... En fin, no te preocupes, que yo te lo explico.
-Bueno, tengo tiempo y bastante curiosidad. ¡adelante! A ver si me sorprendes...
-Entonces empiezo. No sé si conoces un tal Oma...
-No, no tengo el gusto.
-Normal, nadie lo ha visto en persona. Según el Noisimus, un libro de tamaño considerable y muy entretenido, es capaz de realizar proezas sobrehumanas. Como una especie de súperhéroe, pero mucho más poderoso. Según el libro, no respeta las leyes de la física, sólo respeta sus propias leyes, las que él ha creado. Y comentan las malas lenguas que estas leyes las hizo únicamente en su beneficio, para ser la criatura más poderosa de todas.
-Pero aquí hay algo que no encaja.
-¿El qué?
-Pues que si fue él quien hizo las leyes para ser el más poderoso, previamente ya tenía que ser el más poderoso, y el hacer esas leyes sería un sinsentido.
-Ja ja ja... Me gusta cómo razonas, pero ahí te has colado, gaznápiro. Aunque no aparezca en el noisimus, el autor reveló que en realidad Oma tenía un hermano. Pero era un hermano malvado, que sólo quería sembrar el mal. Creo recordar que se llamaba Aritnem, o algo así. Y claro, al ser hermanos tenían los mismos poderes sobrenaturales, más o menos, así que Oma tuvo que encerrarlo en un oscuro sitio. El autor dice que ese sitio está rodeado de bellas cascadas que te atraen para ahogarte y de grandísimos lagos en los que perderse es muy fácil. Así que Oma tuvo que inventarse sus leyes, para ser más poderoso que su hermano.
-Qué sitio tan raro. espero no ir nunca...
-No te preocupes, el libro también dice que te concederán un juicio cuando mueras y...
-¿Cuándo muera?¿Y cómo se supone que me van a juzgar si estoy muerto?
-Ya te he dicho que Oma tiene poderes especiales. Seguramente te reviva o algo así, no sé. En cualquier caso, si pierdes el juicio se rumorea que te envían al mismo sitio donde está Aritnem, exiliado del mundo de Oma.
-¿Y qué pasa si ganas el juicio?¿Dónde te llevan?
-Según Noisimus, vas a vivir a la mansión de Oma, y allí lo puedes conocer en persona.
-Ya, ¿pero quién te juzga?¿Y qué toman en cuenta para hacer una elección?
-Pues mira, según el libro, todos y cada uno de los que mates con tus propias manos formarán parte de tu plantilla de abogados. Por eso están asesinando tantos licenciados en derecho. Y la forma que tienen de juzgarte es simple: tienen una balanza mágica en la que ponen en un platillo el dinero que le has dado a Oma y en el otro platillo el dinero que podrías haberle dado pero que no le has dado.
-¿Y cómo se le da dinero a Oma? Se supone que nadie lo puede ver...
-¡Eso es lo mejor! El autor del libro fundó una organización que se encarga de recaudar todo nuestro dinero para dárselo a Oma. Y como velan por nuestra "salvación", nos obligan a darles parte de nuestro dinero para que se lo envíen a Oma; más de la mitad de lo que tengamos, claro, así nos aseguramos ganar el juicio.
-¿Y si hay alguien que no puede dar el suficiente dinero?¿Qué hace?
-Ja ja ja... Siempre me sorprendes con tu astucia. Pero no te preocupes, esta organización que te digo (que creo que se llamaba Rábor, no me hagas mucho caso) permite que en vez de dar dinero puedas dar partes de tu cuerpo, ¡y te los compran pagando su peso en oro!¿No es fantástico?
-Hombre, hay que reconocer que se lo curran. Y por curiosidad, ¿quién es el jefe de esta organización?
-Es el mismo autor del Noisimus, y se hace llamar Señor Dal.
-¿Señor Dal? Qué nombre tan raro... ¡Eh!¿Y con que derecho se auto proclama jefe?
-¡No seas tonto! No se ha auto proclamado, se lo ha dicho Oma.
-¿Y cómo se lo ha podido decir?¡Según él mismo, nadie lo puede conocer!
-Qué ingenuo eres... Él es el único que puede tener contacto con Oma, por eso ha escrito este libro. ¡De lo contrario sería una idiotez!
-¿Y tú te lo crees?
-Hombre, si el único que conoce a Oma dice que es el único que conoce a Oma, habrá que creerle, ¿no?
-No sé yo... ¡Huy!¡Qué tarde se me ha hecho! Lo siento, me tengo que ir. Ya me seguirás contando en otro momento.
-Bueno, ya nos veremos algún día de estos. Ahora reflexiona y medita, que es lo importante.
-Eso haré. ¡Hasta otra!
-¡Adiós, hasta luego!